El GP de Mónaco 2026 fue más que una carrera; fue una lección de supervivencia táctica. Entre banderas rojas, penalizaciones por speeding en el pitlane y una salida de parado que definió el destino del podio, Montecarlo volvió a dictar su ley.
ACTO 1: El desastre de la partida
El semáforo se apaga y el caos reina: Verstappen se queda estancado en la salida, bloqueando el tráfico. Hamilton, en cambio, sale como un misil. Piastri protagoniza un toque temerario con Norris en la primera curva, enviándolo contra la pared y obligando a Gasly a aprovechar el hueco. La carrera de Max termina antes de tiempo por un motor roto, mientras Antonelli toma el mando y empieza a construir su leyenda.
ACTO 2: La danza de los Pitstops y el caos reglamentario
La carrera se convierte en un juego de ajedrez bajo el Safety Car. Ferrari y Mercedes sufren con las entradas a boxes; las penalizaciones por speeding en el pitlane llueven sobre pilotos como Gasly, Colapinto y Piastri. La tensión sube en la vuelta 66: Leclerc, tras verse obligado a entrar a boxes por el equipo, golpea el muro en la última curva, provocando un segundo Safety Car y, posteriormente, la Bandera Roja. La carrera se congela mientras los comisarios limpian los escombros y reordenan la parrilla.
ACTO 3: El sprint final hacia la victoria
Bandera roja, parados y respiro para los equipos. La salida en parado tras la bandera roja nos regala el duelo definitivo: Hamilton ataca a un Verstappen que no estaba en pista, sino a un Antonelli que se escapa. Hulkenberg se lleva puesto a Sainz, terminando con la carrera del español. En los últimos giros, Hamilton y Verstappen (que remontó desde el fondo tras su salida) pelean rueda a rueda por la P2, reviviendo duelos de antaño. Finalmente, Antonelli cruza la meta para su 5ta victoria consecutiva, Hamilton se lleva la plata y Hadjar, tras una investigación, sube al podio. Mónaco fue, una vez más, un infierno de lujo.









